miércoles, 19 de agosto de 2009

ESPERA
Quiero amada morirme yo primero.
Que a la luz de un crepœsculo dorado,
cubra mi pobre polvo atormentado
un viejo y fantasmal sepulturero.
No me cierres en marmol . . . Solo quiero
un pedazo de tierra iluminado
por el sol, por el viento despeinado
y abierto al tamboril del aguacero.
Pon rosas en mi tumba . . . Blancas . . . Rojas . . .
Yo subire temblando entre sus hojas
para ver el amor de tu mirada . . .
Y un año y otro año, florecido,
el polvo de mi cuerpo sin latido
sera savia de espera enamorada.




