lunes, 30 de marzo de 2009
EL MAESTRO
Cuando vino, borracho de lecturas,
con mil ideas nuevas en la frente,
pensaba conseguir para su gente
la redención de injustas amarguras.
Luego, al ver el dolor, las desventuras,
la miseria sin fuerzas del ambiente,
se hizo su redención menos urgente
y todas sus verdades inseguras.
Sufrió de hambre y dolor con los vecinos;
vio cómo se cerraban sus caminos
y arrumbó en el desván su teoría . . .
Hoy sabe que el saber no vale nada
si la gente no tiene asegurada
la migaja de pan de cada día.


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