lunes, 9 de febrero de 2009
Se me rompió el alma cuando oí los disparos que te quitaron la vida. España entera, y yo en ella, lloramos tu muerte, tan inútil como injusta. Pero siempre seguirás siendo la estrella polar que guiará nuestros pasos hacia la paz.
A LOS ASESINOS DE MIGUEL
Le habeis quitado a traición la vida
pero no habeis silenciado su palabra.
Le habeis robado la libertad del cuerpo
pero no habeis esclavizado su alma.
Le habeis arrastrado sobre el fuego,
e incluso asesinado su esperanza,
pero desde el puesto al que le habeis mandado
os está escupiendo a la cara.
Le habeis desnudado el corazón
de las cosas soñadas,
le habeis crucificado el cuerpo,
maniatado las manos a la espalda,
roto su cabeza a balazos . . .
Mas, cuanto más le han herido
vuestro odio y vuestra saña,
más daño os hace Miguel Angel
con su amor a España.
Hijos de los mil padres,
gusanos de una tierra traicionada,
sayones del dinero
y de la intolerancia,
hijos de la envidia
del poder y la casta
¿ qué veis en España que os hiere ?
¿ qué es lo que os destroza las entrañas ?
Sois miserables esclavos del odio
que engañais al pueblo con la oferta
de salvar vuestra patria,
pero teneis el corazón comido de rencores,
podrido igual que una manzana.
En el nombre de España yo os acuso
desde el fondo sin hiel de mis palabras. . .
Le arrancásteis a Miguel la vida,
borrásteis de su mente la plegaria,
intentásteis coserle los labios
con feroces puntadas
en cumplimiento vil de una promesa
pero sabed que dentro de él, inmutable,
en lugar inaccesible a vuestras balas,
teñida por el rojo de su sangre,
permaneció su idea del servicio a España.
Podeis matar a todos los decentes
pero esta idea brotará más clara . . .
Podeis incluso pisotear sus rosas
pero no matareis ni su aroma ni su gracia.
Hijos zafios del odio,
de la envidia y la acechanza,
del crimen y el secuestro
de una España traicionada,
podeis hundir la vida hacia la noche
pero no podeis evitar que vuelva el alba . . .
ni que vuelva el jornalero a su viña,
ni que el cabrero regrese con sus cabras,
ni que ascienda al cielo, como una endecha,
el humo de las fábricas,
ni que vuelva el poeta con sus versos
a escupiros mil veces a la cara
la eterna poesía del amor,
el canto sublime de la esperanza
que, a pesar de vosotros,
ni enmudece ni se acaba.
Podeis también matar a este poeta
pero no acabareis con mi palabra . . .
Otros vendrán que os la repitan
con toda su pureza y verdad descarnadas . . .
Otros vendrán que lucharán conmigo
espalda contra espalda . . .
Otros vendrán que seguirán diciendo
y seguirán repitiendo mis palabras . . .
Podeis matar la libertad del cuerpo
pero no podeis matar a España . . .
¡ Podeis también quemar mis versos, uno a uno,
y otros harán de sus cenizas lanzas . . . !
* * *
(Poema leído en la Sala de Plenos del Excmo. Ayuntamiento de Palma de Mallorca en el acto de solidaridad con el Concejal de Érmua, D. Miguel Angel Blanco, vilmente asesinado tras su secuestro por la canalla terrorista Eta).
Le habeis quitado a traición la vida
pero no habeis silenciado su palabra.
Le habeis robado la libertad del cuerpo
pero no habeis esclavizado su alma.
Le habeis arrastrado sobre el fuego,
e incluso asesinado su esperanza,
pero desde el puesto al que le habeis mandado
os está escupiendo a la cara.
Le habeis desnudado el corazón
de las cosas soñadas,
le habeis crucificado el cuerpo,
maniatado las manos a la espalda,
roto su cabeza a balazos . . .
Mas, cuanto más le han herido
vuestro odio y vuestra saña,
más daño os hace Miguel Angel
con su amor a España.
Hijos de los mil padres,
gusanos de una tierra traicionada,
sayones del dinero
y de la intolerancia,
hijos de la envidia
del poder y la casta
¿ qué veis en España que os hiere ?
¿ qué es lo que os destroza las entrañas ?
Sois miserables esclavos del odio
que engañais al pueblo con la oferta
de salvar vuestra patria,
pero teneis el corazón comido de rencores,
podrido igual que una manzana.
En el nombre de España yo os acuso
desde el fondo sin hiel de mis palabras. . .
Le arrancásteis a Miguel la vida,
borrásteis de su mente la plegaria,
intentásteis coserle los labios
con feroces puntadas
en cumplimiento vil de una promesa
pero sabed que dentro de él, inmutable,
en lugar inaccesible a vuestras balas,
teñida por el rojo de su sangre,
permaneció su idea del servicio a España.
Podeis matar a todos los decentes
pero esta idea brotará más clara . . .
Podeis incluso pisotear sus rosas
pero no matareis ni su aroma ni su gracia.
Hijos zafios del odio,
de la envidia y la acechanza,
del crimen y el secuestro
de una España traicionada,
podeis hundir la vida hacia la noche
pero no podeis evitar que vuelva el alba . . .
ni que vuelva el jornalero a su viña,
ni que el cabrero regrese con sus cabras,
ni que ascienda al cielo, como una endecha,
el humo de las fábricas,
ni que vuelva el poeta con sus versos
a escupiros mil veces a la cara
la eterna poesía del amor,
el canto sublime de la esperanza
que, a pesar de vosotros,
ni enmudece ni se acaba.
Podeis también matar a este poeta
pero no acabareis con mi palabra . . .
Otros vendrán que os la repitan
con toda su pureza y verdad descarnadas . . .
Otros vendrán que lucharán conmigo
espalda contra espalda . . .
Otros vendrán que seguirán diciendo
y seguirán repitiendo mis palabras . . .
Podeis matar la libertad del cuerpo
pero no podeis matar a España . . .
¡ Podeis también quemar mis versos, uno a uno,
y otros harán de sus cenizas lanzas . . . !
* * *
(Poema leído en la Sala de Plenos del Excmo. Ayuntamiento de Palma de Mallorca en el acto de solidaridad con el Concejal de Érmua, D. Miguel Angel Blanco, vilmente asesinado tras su secuestro por la canalla terrorista Eta).
Palma, 16 de Julio de 1997.


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